jueves, 15 de septiembre de 2011

UNA SIMPLE COSTURA


Con aguja y punta de hilo, vamos dando a la costura, otra más de esas simplezas de la vida, la razón y el simple sentido del disfrute del hacer y el pensar, pedir y dar, antes que nada soy un servidor, cada quien es cada cual, hacemos lo que sentimos y lo que queremos, un guardapolvo o el sentido de la carne, lo necesario y lo existente, una puntada y otra más, el pedido tiene sus exigencias, es la vieja polera del ídolo del momento, un trozo de tiempo con dedicación exclusiva, qué más da, es para ella y en todo un profesional de la costura me debo convertir, inmediatamente tendré que recordar su pedido para no defraudar, nada de nada, es mejor poner el ojo donde se debe zurcir, una delgada aguja es mi compañera en esta misión, el cuento le contaré, quizás me escuche y pueda sus pasos mejor dar, flaca y de metal, la miro y la veo como complicada, pareciera que un simple empujón le serviría para empezar, se introduce con delicadeza en el trozo de tela, parece danzar, entra y sale como si flotara en espumas de algodón, ahora sí que sí, pareciera que el diseño no cambiará, algunos agujeros indican que por más de una batalla, esta noble polera pasó, con gran sutileza y alguna destreza aprendida con el tiempo, colaboro con mi amiga aguja, parece inspirada y con mucha pasión, me incita a que la empuje una y otra vez, puntada tras puntada, vamos cerrando las heridas y ponemos en forma al ídolo que esta estampado en la regalona polera, mientras mis manos se hacen cómplices de la amiga aguja, le comento algunos pensamientos que ella pareciera no entender, o quizás no importarle, una polera es como parte de la persona, es detalle de un trozo de la vida, son el silencioso ropaje que envuelven las carnes de todo ser, ellas son más pretenciosas que los hombres, si la suerte te permite escoger, puedes tener innumerables ropajes, puedes ser más que un niño silvestre, un simple lustrabotas o un gran escritor, una polera, que historias puede tener, como esta que cubre la piel de manzana de una dulce muchachita, ella se encanta con su ídolo, un extraño para muchos, para ella es la música, una etapa de su vida, un reflejo de sus pensamientos, algunos momentos de su corta historia, tal vez algunas sombras de sus sueños, es piel sobre su piel, es lo que es, parte de su vida, dale espigada amiga, tenemos que cerrar todas las heridas de este noble ropaje, así como nosotros, ella debe seguir el camino encomendado, con el sube y baja de la vida, animadamente debe volver a la acción, de día y de noche, con frio o con calor, no se debe sorprender cuando su dueña alucine en un nuevo recital del ídolo del momento, con aguja y punta de hilo, estoy a punto de terminar, la negra polera está casi lista, dos minutos y uno que otro segundo de mi vida debo entregar, un sorbo y uno que otro compas, y todo listo estará, la miro y las heridas ya no están, los tres sabemos que la tarea está terminada, mañana la pequeña nuevamente la puede usar, una gran sonrisa en su rostro podré ver, ella al ver nuevamente a su vieja polera, muy feliz estará, otra aventura junto a su ídolo podrá emprender, la vida seguirá y una simple costura un poco de felicidad pudo entregar.
Adonis Palomar

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